A Vettel le puede la presión

A Vettel le puede la presión

La Fórmula 1 vuelve esta semana en Francia, aún con la imagen de Sebastian Vettel en Canadá, donde sacó lo peor de sí, a ese piloto que no resiste el acoso de su principal rival, a ese campeón que no soporta la presión de una escudería como Ferrari que le exige un rendimiento a la altura de su historia, a ese personaje irascible que pierde las formas ante la adversidad… El alemán es un gran piloto, eso seguro, porque tiene que serlo para haber encadenado cuatro títulos mundiales, por mucho que el dominante Red Bull de entonces le facilitara el camino. Pero a Vettel le pesa, y mucho, ese comentario generalizado de que Lewis Hamilton es un talento puro, mientras que él es un machaca minucioso y trabajador, pero menos dotado para el pilotaje que su oponente. Alguien me los ha comparado con Messi y Cristiano. No sé.

Con el viento a favor, Vettel es un piloto fantástico, pero cuando llegan los contratiempos tiene propensión a aturullarse. Al fichar por Ferrari se convirtió en el potencial revitalizador del ‘Cavallino Rampante’, pero en cuatro años no ha podido celebrar un Mundial, ni tiene pinta que vaya a ocurrir en el quinto. Este curso ya le hemos visto cometer errores ante el inglés en dos circuitos que eran favorables a la escudería italiana, en Bah­réin y en Canadá. La justicia de la sanción de cinco segundos por su regreso a la pista en el último gran premio, entorpeciendo a Lewis, puede ser discutible, pero es un hecho que si no se hubiera salido a la hierba, no se hubiera visto empujado a rectificar. Ferrari no ha ganado en la presente campaña y en ese escenario no podía fallar. Y falló. El aliento de Hamilton en el cogote bloquea sus prestaciones.

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