Miguel Ruiz: la cantera del Bilbao ya empieza a dar sus frutos

Miguel Ruiz: la cantera del Bilbao ya empieza a dar sus frutos

Miguel Ruiz era un aficionado, de los que se dejaban la garganta según confesión propia, en Miribilla hace seis años, cuando el Bilbao Basket andaba con problemas económicos serios. Él tenía doce primaveras y formaba parte de ese infierno de sillas verdes en que se convierte el recinto bilbaíno cada vez que hay un balón al aire. Por entonces, idolatraba a Raúl López y soñaba con dirigir en alguna ocasión a esos ‘hombres de negro’ que tanto le emocionaban. Un tiempo después, se ha visto con esa camiseta. “Cuando me dijeron que Thomas (Schreiner) estaba lesionado, te imaginas que te va a tocar jugar. Salí un poco nervioso pero con ganas de ayudar, estoy contento de que el entrenador confiara en mí y de ayudar”, relata desde la concentración del equipo en Valencia. “Otro sueño cumplido”, resume.

Este torneo está permitiendo sacar la cabeza a los jóvenes, al haber tantos partidos seguidos y necesitarse sus piernas frescas. “Se está viendo que no solo Bilbao, en todas las canteras de España se está haciendo buen trabajo”, explica Miguel Ruiz, que acabó cansado ante el Tenerife pero satisfecho de sumar el primer triunfo en la fase final y de mantener con vida al Bilbao Basket. “Otro sueño cumplido, estoy contento y orgulloso”, agrega. “Jugar contra los bases más importantes de Europa es lo máximo. Pude defender y atacar a uno de los mejores jugadores de la historia de la ACB. Trato de aprender de cada oportunidad”, esgrime en alusión a Huertas, que rayó a un bajísimo nivel.

Pero empecemos esta historia por el principio. Miguel comenzó a jugar a los ocho años en el Loyola Indautxu. “Me empezó a gustar”, relata. El último año de cadete entró a formar parte de la selección de Bizkaia y Euskadi. Cuando arrancó el proyecto de cantera del Bilbao Basket, “el club de tu ciudad” pues “claro que le dices que sí”. “El primer año se decía que algún canterano con el tiempo trabajaría con el primer equipo”, relata recordando aquella etapa tan ilusionante. “Lo normal es que alucine con el nivel”, se retrotrae a cuando le anunciaron que sería el elegido. Poco a poco fue haciendo lo que sabe, sin complicarse, de forma sencilla. El año pasado en LEB viajó con el equipo un par de veces y llegó el ansiado debut: en la conclusión de la liga regular contra el Canoe, con un triple incluido, celebrado por toda su gente.

Es un tipo descarado. Y en la pista es serio pero atrevido; como su nombre, poco glamuroso pero efectivo. Tiene enorme convicción y puntos. Ante el Iberostar marcó los pasos ante Radoncic y dejó una bandeja con perfecta extensión. Luego metió un triple desde la esquina y entró a canasta ante el canterano del Madrid para soltar un semigancho complicado ante la ayuda del grande. Se reunieron tres bilbaínos: él, Vidorreta y Salgado (estos dos en banquillos rivales). Y se quitaron la amargura del día del Joventut “cuando tuvimos el triple para ganar… así que este triunfo supo bien, es un chute de alegría”. La bandera de la cantera, un término que llenaba la boca a los anteriores dirigentes del club pero que era solo humo, queda en las manos de este base de 1,88 y 18 años. Salgado va a tutelar su crecimiento. ¿Qué mejor profesor? “Todo el mundo sabe quién es y qué supone para este club. Que me dé consejos es muy bueno”. Lo de jugar sin gente tampoco le afecta gran cosa, “porque soy el que está más acostumbrado, “porque la categoría júnior tampoco es que tengamos mucha afición”. Sí se notó raro el primer día, en el calentamiento, “no tener afición a favor o en contra es extraño, se escucha todo”.

Su familia (pertenece a miembros de una de las empresas que apoyan al club) ya le ha lanzado el mensaje de que no se le suba a la cabeza “y no soy de darle muchas vueltas” “Este es el fruto de muchos años de sacrificio, de partidos y viajes que sobre todo ha tenido que cubrir mi padre, que siempre me ha estado apoyando”. Pero su conclusión es clara: “Ezsto es solo el principio”.

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