Una ambición inagotable

Una ambición inagotable

Fue terminar unos últimos test con el Acciona de Extreme E en Madrid antes de encarar el final de temporada y coger un avión para dormir en Múnich, donde al día siguiente le esperaría el otro coche que tiene entre manos: el Audi del Dakar. Son días ajetreados para Carlos Sainz, pero que le merecen mucho la pena cuando apenas queda poco más de un mes para que se dé la salida en Arabia Saudí. El equipo de los cuatro aros montó un test el lunes en su sede de Neuburg an der Donau en el que todo giró en torno al madrileño.

Y es que el suyo es el único RS Q e-tron que está ahora en condiciones de correr e hizo unos buenos kilómetros junto a Lucas Cruz en presencia de algunos medios españoles, AS entre ellos, con los que charló antes. ¿En qué consistía su día de trabajo al volante del Audi? “Chequeos para comprobar que todo funciona, luego ya haremos un día de test antes del Dakar que será importante, porque al no haber hecho una carrera será más extenso de lo que normalmente es”, responde Sainz.

“Los últimos test en Marruecos fueron bien quitando algún pequeño problema que ha retrasado todo un poco más, pero nada que no se pueda solucionar de aquí al Dakar”, resume sobre las últimas pruebas en el desierto, donde cuenta que pudieron exprimir al 4×4 híbrido “unos 400 km de una tirada y bien”. Así que continúa siendo optimistas con sus opciones: “Hay que serlo e ir con la actitud y las ganas de intentar hacerlo lo mejor posible. En el fondo siempre piensas que puedes ganar, porque si no es muy difícil buscar la motivación”.

Y eso que reconoce que todo es aún más complejo de lo que esperaba: “Sabía que era un proyecto complicado, pero cuando hemos empezado a trabajar y a poner en marcha todo, es todavía más complicado tecnológicamente de lo que podía haber intuido antes, lo cual le da más valor a poder estar en la salida en el poco tiempo que hemos tenido. Ha sido un trabajo muy duro de todos”. “Sigo siendo moderadamente optimista sabiendo que el primer año de un coche, da igual cual sea, es complicado, pero nunca se sabe”, se reafirma.

No competir, un hándicap

Sin embargo, Sainz llegaría al Dakar aún más positivo con kilómetros de competición en la mochila, algo que finalmente no podrán hacer: “Llegaremos a la salida del primer tramo y no habremos competido nunca… Es un aliciente más, pero me ha pasado con otros coches”. “Aunque al final el BRX tampoco irá a Hail (la mayor prueba que queda) y Toyota creo que ha corrido una baja en Sudáfrica, pero tampoco es una gran prueba”, dice de sus rivales, que tampoco han podido correr en exceso con sus nuevos T1+. Así que no hay tanta desventaja y añade: “Ritmo deberíamos tener”. Su ambición sigue intacta.

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