Cójanlo

Cójanlo

Horror a la vista

 

Hace unos días el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Manuel María Mercedes, había denunciado que la cárcel preventiva de Higüey era una fábrica de muertes.

Citó, para respaldar su afirmación, el caso del recluso Francisco Cornelio Cueto, quien falleció en un centro médico a causa de una paliza que le propinaron en el penal.

La víctima, esta vez, ha sido el recluso Henry Miguel Sánchez Alvarado, quien pereció de los palos y trompadas que le habrían propinado presos porque supuestamente se negó a pagar una “cuota” para ser admitido.

Sánchez Alvarado había sido detenido por violencia de género. Ante la indignación y el escándalo la respuesta de las autoridades penitenciarias ha sido que el suceso se investiga. Con el antecedente denunciado por el presidente de la CNDH no solo debe investigarse al suceso, sino a las autoridades penitenciarias.

Es inaceptable que las condiciones en un recinto penitenciario las pongan los reclusos, pero además que se llegue al extremo de matar a una persona porque supuestamente se negaba a pagar un tributo. El suceso desnuda el régimen penitenciario.

Principios y valores

Principios y valores

Condenas de 30 y 20 años de cárcel contra imputados caso Blas Olivo

Condenas de 30 y 20 años de cárcel contra imputados caso Blas Olivo