martes, febrero 27, 2024
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Con toques de country, blues y R&B, Carín León lleva el regional mexicano a nuevas fronteras

Óscar Armando Díaz de León Huez, mejor conocido por su nombre artístico Carín León, lleva puesto un sombrero tipo vaquero, de color beige, con una copa clásica y ala abierta con su toquilla y una pluma rojiza. El resto de su atuendo lo complementa una playera negra de cuello de tortuga con un chaleco negro de cuero y un pantalón de mezclilla.

La escenografía rústica donde se encuentra es parte de su Tiny Desk, un formato de concierto pequeño e íntimo en el que los artistas pueden hacerse ver sin artificios. “Muchas gracias por apoyar nuestra música, por permitirnos mostrarles un poco más del alma que tengo yo y mis compañeros, de las ganas que tenemos de hacer música y de experimentar cosas en el regional mexicano”, afirma León, rodeado de sus músicos.

Comienzan a tocar No es por acá, una canción de su disco Inédito, de 2021, en el que el cantante de 34 años de Hermosillo, Sonora, comenzaba a mostrar unas primeras pinceladas de su vena creativa y de sus ganas de salirse de las líneas trazadas de lo más tradicional. La letra romántica es acompañada con instrumentos tradicionales del regional como el tololoche, la tuba y el acordeón, pero que en esta balada dialogan y se complementan con instrumentos como las guitarras eléctricas, el bajo y el dobro, resultando en una fusión de sonidos sierreños con ritmos de country.

Habitualmente, las presentaciones del Tiny Desk se realizan en Washington, D.C.

, en las oficinas de la NPR (National Public Radio, el servicio de radiodifusión pública de EE UU), pero Carín lo realiza desde casa debido a la restricciones que aun permanecen debido a la covid-19. Era el 19 de septiembre de 2022.

Faltaban unos meses para el lanzamiento de Colmillo de leche, su más reciente disco que se editó en el primer trimestre de 2023. Sin saberlo, pero ese momento fue como una premonición de lo que iba a venir.

“Nos gusta mucho esta canción, dándole peso a lo que quiere decir y sobre todo aderezando con nuestro sonido y quitando el cliché de que en el regional mexicano no se puede hacer música de calidad. Esto es Mi primera cita”.

Así se despedía Carín León, sin saber que en diciembre de 2023 —un poco más de un año después—, con un Grammy Latino bajo el brazo a Mejor disco de música norteña para Colmillo de leche, iba a estar presentando la misma canción en Nueva York, en el Rockefeller Center, en The Tonight Show de Jimmy Fallon, uno de los programas más vistos de la televisión nocturna en EE UU. El 2023 de Carín León ha sido una suma de esfuerzos y diversificación, que se reflejan en colaboraciones como Según quién, con Maluma, en una mezcla de regional y urbano; o más al estilo pop con Reik en El correcto; o sin alejarse de sus raíces, pero con esa fusión que busca, como en Alch Sí, la nueva canción con toques de country en la que acompaña a Grupo Frontera.

Es el resúmen de un año de mucho trabajo que se coronó con el cherry de Primera cita, la canción más escuchada de Colmillo blanco, que a la fecha acumula más de 450 millones de reproducciones en Spotify. “Creo que el 2023 fue muy claro con lo que fue el fenómeno de Primera cita.

Creo que nos han abierto un panorama y creo que le ha aportado mucho al regional mexicano toda esta música que lanzamos junto a otros colegas. Es un año que ha marcado muchísimo sobre todo para la expansión de este género y para la desestigmatización de tal”, afirma León a través de una videollamada.

Desde el año pasado, Carín León ha sido embajador del lema Fuck regional (traducido del inglés como Al carajo el regional), en el que defiende al regional como un conjunto de géneros a los que hay que dejar de marginar y denigrarlos con afirmaciones como “es nada más del pueblo”, cuando en realidad “culturalmente tiene mucho que aportar”. “Es pensar nuestro regional mexicano como una potencia mundial.

Cambiar la mentalidad, darnos cuenta que son sonidos que nos identifican y hay que llevarlos como estandarte y exponerlos al mundo como nuestra herramienta principal”, precisa el cantante. León se inició en la música en su adolescencia, aprendiendo a tocar la guitarra en la escuela.

A sus 16 formó la banda Los Reales, dedicada a tocar en fiestas y eventos locales. En 2010, a sus 21, forma otra banda, Grupo Arranke, con la cual se hicieron famosos por el éxito A través del vaso y en la cual permaneció por siete años como vocalista, guitarrista y compositor.

En 2018 se lanza como solista y supo ser versatil en el regional, desarrollándose en géneros como el norteño, ranchera, corridos, música de la sierra o de banda con la reedición de un popular tema que se volvió viral como La boda del Huitlacoche. Después de cuadrarse como artista dentro de las líneas y reglas de los géneros del regional por varios años, León llego a un punto de quiebre y dijo finalmente “fuck it [al carajo]”, saltándose a los conservadores y los que defienden al “purismo” de los géneros.

León creció escuchando a Ramón Ayala o a Los Cadetes de Linares, íconos del regional mexicano, a la par que disfrutaba de Queen, Journey, Kenny Rogers o Silvio Rodríguez. Es por esta razón que Colmillo blanco, y las 18 canciones que lo componen, fue un proceso artesanal junto a su equipo para hacer lo que se les antoje, sin que la radio o la televisión les diga qué hacer o qué cantar, simplemente hacer “lo que sale del corazón”.

“Toda esa influencia musical no tiene por qué ir peleada. Hay muchas influencias del flamenquito, del soft rock de los ochentas, del sonido italiano del pop de los noventas.

Hay muchísimas cosas que han formado mi vida musicalmente como persona, como Carín, y que pasan por un filtro del regional, que es como veo a Colmillo de leche. Para mí, el riesgo más grande es seguir haciendo lo mismo.

Este disco más que experimentar, fue sacar esto que llevo dentro y que ha estado aquí todo este tiempo y decir se los voy a poner en la mesa”, afirma. El interés por León y la explosión de su luz hacia el radar internacional ha sido tal, que incluso existen canales de Youtube de profesores de canto o coaches vocales que reaccionan al sonorense cantando y que lo califican con una voz y técnica “privilegiada”, con recursos líricos muy distintivos de intérpretes de géneros como el R&B, country, soul o blues.

Sin embargo, Carín, proveniente de una familia aficionada a la música y su único integrante que se dedicó profesionalmente a ella, parecería que tiene un don innato. Dice que no es un artista de método, “soy una persona bien vaga” —admite entre risas—.

Pero sí trabaja de forma más experimental e introspectiva con sus influencias y la música que escuchó creciendo para buscar el color de su voz o para jugar con la sonorización de sus cavidades bucales. “Tiene mucha influencia de música country [habla de su voz].

También he escuchado toda esta música de raíz, de todo este movimiento de Nueva Orleans, de Nashville, que tiene mucha similitud con nuestra región. El country se ha desarrollado de manera muy similar a lo que pasó con el regional mexicano.

Un artista también es lo que escucha y eso hace que salgan sonidos muy interesantes. Cuando dejas de querer pertenecer o sonar como un género musical, sale algo más genuino”, complementa.

León es un embajador más de esta explosión que ha tenido el regional mexicano, equiparable, de acuerdo con distintos especialistas, a lo que sucedió con el ascenso y consagración del reguetón hace años. Y como a un representante destacado, se le ha abierto las puertas este año a un gran escenario como el Festival de Coachella.

En Indio, California, estará acompañado de Peso Pluma y Santa Fe Klan en los tres días de duración de la cita el mes de abril, siguiendo la estela de la presentación del año anterior de Grupo Frontera, que tuvo una aparición especial junto a Bad Bunny. Adicionalmente, a las 30 ciudadades de EE UU por las que estuvo de gira en 2023, además de sus conciertos en México, su calendario no se detendrá este año hasta octubre.

Ese mes, León dará el salto al viejo continente en Madrid en su primer show en solitario en el Wizink Center, escenario donde su compatriota de los corridos tumbados y también cantante de Ella baila sola se presentó hace unos meses. El sonorense, que ha tenido colaboraciones con C.

Tangana, en El Madrileño —considerado como uno de los mejores álbumes de los últimos años—, con Keith Urban y Rosario o Grupo Firme, ha recibido la aclamación de la crítica por Colmillo de leche, un álbum que diversos medios y especialistas lo han considerado como un parteaguas del regional mexicano. A pesar de eso y halagado por los elogios, admite que aún está buscando esa obra que lo consagre.

“El madrileño es una obra de arte, de las más grandes que ha salido en los últimos 20 años en la música popular. Lo que busco es mover algo en la mente o cambiar algo en la música.

Por lo menos eso es lo que se hizo o intentó con Colmillo de leche. Ver todos estos artículos que nos ha dado la crítica y que nos han dicho sobre nuestro disco, nos llena de mucho orgullo y sobre todo es un chorro de gasolina, pero creo que aún estamos en camino a buscar esa obra maestra.

Es lo que queremos”, concluye. Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS México y reciba todas las claves informativas de la actualidad de este país.

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