martes, julio 23, 2024
Santo Domingo, Rep. Dom
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Modi visita Moscú en plena tensión por la alianza militar entre Rusia y China

El primer ministro de la India, Narendra Modi, ha realizado su primer viaje oficial a Rusia en un lustro bajo la sombra creciente de la alianza militar ruso-china sobre su propio país. El dirigente indio ha acudido a la capital rusa en una visita de dos días para abordar con el presidente ruso, Vladímir Putin, un complicado juego geopolítico con numerosas aristas.

Una, la compra de petróleo ruso a precio de saldo —por las sanciones de Occidente, que limitan al mínimo las importaciones de crudo ruso por la invasión de Ucrania—; y otra, la creciente cooperación militar de Moscú con Pekín frente al acercamiento de Nueva Delhi a Washington. “Esperamos seguir profundizando en la asociación estratégica, especial y privilegiada de nuestros países, especialmente en áreas de cooperación futuristas”, manifestó el primer ministro indio en X, la nueva marca de Twitter, a su llegada a Moscú.

Los dos mandatarios mantuvieron un primer encuentro informal este lunes por la tarde en el que se felicitaron mutuamente por renovar el poder una legislatura más, con Modi en el cargo desde 2014 y Putin desde el fin de año de 1999. El portavoz del presidente ruso, Dmitri Peskov, ha comparado la atención de Occidente a la visita de Modi con un ataque de celos.

“Tener celos significa vigilar de cerca, y vigilar de cerca significa conceder una gran importancia. Y aquí no se equivocan: hay algo a lo que dar gran importancia”, aseveró Peskov Sin embargo, la sintonía no es total con Moscú.

La India hizo un gesto a Kiev y estuvo presente en la cumbre de paz para Ucrania celebrada a mediados de junio en Suiza. Nueva Delhi no suscribió la propuesta del Gobierno de Volodímir Zelenski, pero tampoco reconoce ni la anexión ilegal de Crimea por Rusia en 2014 ni la ocupación del resto de territorios ucranios.

“Un acuerdo de paz es posible si este es aceptable para las partes del conflicto”, afirmó el jefe de la comitiva india, Shri Pavan Kapoor, tras señalar que a aquella cumbre no acudió Rusia. Además, la India ha mostrado su indignación con Moscú estos meses por el reclutamiento de ciudadanos suyos para la invasión de Ucrania.

Nueva Delhi reconoció la muerte de al menos dos personas en junio, y un mes antes desarticuló una red de alistamiento en sus calles a través de ofertas de trabajo falsas en Rusia. Por su parte, el diario Le Monde reveló en febrero que decenas de parados de la India rural fueron alistados con otros engaños a través de empresas con sede en Dubái.

La India camina sobre un delicado equilibrio entre Occidente y Moscú. Putin y Modi han abordado una alternativa para los pagos entre ambos países debido a que los bancos rusos fueron desconectados del sistema Swift tras el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania y al mismo tiempo se ha disparado su intercambio comercial.

La India tiene su propio sistema bancario, RuPay, y Rusia promovió su modelo Mir, aunque este último también ha sido sancionado por el Departamento del Tesoro estadounidense y cualquier entidad de un tercer país que lo emplee también puede ser castigada. La India ha sido uno de los países más beneficiados de las sanciones a Rusia.

Nueva Delhi compra petróleo a Moscú a precio de saldo y lo refina para su mercado interno y para revenderlo posteriormente a Occidente. Así, el volumen comercial entre ambos países se ha multiplicado de unos 10,000 millones de dólares (9,230 millones de euros) antes de la guerra a 65,000 millones en 2023, de los que 54,000 millones corresponden a las importaciones de crudo indias.

No obstante, Rusia solo recibe divisas de la India, pues las exportaciones de bienes de la potencia asiática apenas se han incrementado de 3,000 a 4,000 millones de dólares en este tiempo. El Departamento del Tesoro estadounidense tampoco ha vetado la importación de crudo ruso mientras sus clientes se atengan al tope que impuso Washington de 60 dólares por barril.

El motivo es que su precio podría dispararse si la oferta se reduce de pronto, lo que incluso podría beneficiar a Rusia si vende menos, pero mucho más caro. “Es importante mantener el suministro de petróleo en el mercado.

Lo que queremos es limitar el beneficio de Putin”, explicó el asesor del Tesoro Eric Van Nostrand a la agencia Reuters en abril. Este es el primer cara a cara entre Modi y Putin desde septiembre de 2022, y es otra vuelta a la cuadratura del triángulo entre Rusia, la India y China en el que estos dos últimos países disputan su propia guerra fría.

Ambas naciones comparten más de 3,300 kilómetros de frontera y el estatus de potencias nucleares, y cuando todo el planeta miraba hacia Ucrania en 2022, ambos Estados se enzarzaron en nuevos choques fronterizos en el Himalaya con varios muertos, una constante que también sucedió en 2020 y 2021. El primer ministro indio se ha decidido a viajar a Moscú cuando Pekín cristaliza con el Kremlin lo que han denominado “una nueva era” en su asociación estratégica.

Desde que comenzó la invasión rusa de Ucrania, en febrero de 2022, Modi y Putin solo se habían visto en persona en septiembre de 2022, en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), en Samarcanda (Uzbekistán). Como comparación, los dirigentes de Rusia y China se visitaron mutuamente dos veces en 2023, en Moscú y Pekín, y este año Putin repitió viaje oficial a la capital china en mayo.

Además, el presidente ruso y su homólogo chino, Xi Jinping, se han reunido más veces en foros internacionales como la cumbre de la OCS de Astaná (Kazajistán) del pasado 3 de julio. “La creciente cercanía entre Rusia y China seguramente creará malestar en la India”, señala a este periódico por correo Nivedita Kapur, experta en relaciones internacionales de la Escuela Superior de Economía de Rusia.

La experta remarca que “los nuevos desafíos de China también han hecho que la India se haya convertido en un miembro activo de la alianza Quad (Estados Unidos, India, Australia y Japón) y promueva la cooperación en el Indo-Pacífico para consternación de Rusia”. “Rusia ha sido muy cuidadosa hasta ahora al mantener su neutralidad en las disputas entre la India y China”, explica la experta, “y a Nueva Delhi le interesa mantener un estrecho vínculo con Moscú: debido a su geografía y a su proyección euroasiática, la India no quiere provocar una situación en la que Rusia se quede sola con China como socio viable o acabe en una alianza entre ambas”.

Al mismo tiempo, la India actualiza con material occidental un ejército cuya espina dorsal basó en el pasado en las armas soviéticas. “La relación de la India con Occidente se sostiene por sí sola.

La diversificación en defensa emprendida hace varios años ha hecho que Francia, Estados Unidos, Israel y otros países emerjan como socios importantes de la India junto a Rusia”, apunta Kapur. “El alto nivel de dependencia de un solo socio (Rusia) no era deseable, aunque la asociación con Moscú sigue siendo importante”, enfatiza la experta en relaciones internacionales.

El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, mencionó en un foro en junio una vieja idea de los años noventa de su predecesor en el cargo Yevgueni Primakov: la plataforma Rusia-China-India. “No se reúne ahora, no es culpa nuestra, pero hay planes para recuperar este formato”, aseveró Lavrov.

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