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En Haití

Alta tensión

 

Los muertos, heridos y detenidos que han dejado las últimas protestas se han convertido en combustible de movilizaciones más violentas en demanda de la renuncia del presidente Jovenel Moïse, acusado de beneficiarse de la supuesta malversación de los fondos de Petrocaribe, y de que se someta a la justicia a todos los implicados en el escándalo de corrupción.

Los haitianos también protestan contra las precarias condiciones y el alto costo de la vida, que se ha agravado a causa de la crisis económica y política en que está sumida la nación.

Por el mismo ambiente que prevalece, en Haití no se ha podido ratificar el primer ministro designado por Moïse, el tercero bajo su gestión.

Para tornar más inestable y preocupante la gobernabilidad con la crisis han aflorado pandillas de maleantes que dirimen sus disputas a tiros en plena calle.

Cuando eclosionaron las protestas sociales tras conocerse un informe del Senado sobre el supuesto desvío de más de 2,000 millones de dólares de los fondos de Petrocaribe, la comunidad internacional abordó el problema como un conflicto entre el Gobierno y la oposición. Se propuso un diálogo que no podía darse porque el fondo de las protestas era una corrupción que el presidente Moïse no ha enfrentado con la responsabilidad que demanda la población.

La primera reacción fue relevar a tres ministros heredados de la gestión de su antecesor, Michel Martelly, que estaban ligados al programa. Después designó una comisión oficial para establecer responsabilidades. Pero como el tiempo ha pasado los haitianos han vuelto a la calle en demanda de que se castigue la corrupción.

El lado trágico

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Médicos internistas enfatizan importancia de prevención en salud

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